Saturday, March 7, 2009

Ozymandías


20090305 - Techo - 64/365
Originally uploaded by ezrajo
En el último día de clases de este módulo fui con otros compañeros de clases a tomarnos algo. Entre las personas que salimos hay una pareja que me cae bastante bien. Son ese tipo de parejas que, a pesar de ser jóvenes, pareciera que han estado toda la vida juntos y que siempre lo estarán. Comparten mucho con el resto de las personas y siempre están echando broma, pero entre ellos se percibe un silencio que habla de una profunda comodidad del uno con el otro. Se escucha una tranquilidad que grita encuentro, que grita hogar. Claro, quizás no he compartido lo suficiente con ellos como para emitir juicio pero esa fue la impresión que me dieron. Luego de los tragos fuimos a otro sitio a – me enteré muy tarde – bailar. A pesar de eso, la terminé pasando muy bien (2 mojitos, 1 caipiriña y un pocote de vodkas después).

La mañana siguiente no tuve dolor de cabeza pero sí padecí de cierta resaca. Para completar, mi mamá sin querer no me dejó dormir completo. Hizo mucho ruido porque desde temprano limpiaba y arreglaba la casa para el cumpleaños de mi abuela en la noche. Así que, aunque quería seguir descansando, terminé por levantarme, vestirme y salir a pagar el teléfono, cosa que mi mamá comentó varias veces en voz alta que debía hacerse mientras aún dormía. Fue uno de los ruidos que accidentalmente me despertó.

Visité dos sitios y no tuve éxito. Ambos tenían carteles que decían “No hay línea”. El último decía adicionalmente “A nivel general”. Fue entonces que decidí volver a casa pero antes de eso, antes de “no hay línea” y antes de comerme dos de las peores empanadas de este lado del Guaire, subiendo hacia la Rómulo Gallegos, en la calle vi algo que me cayó un poco mal. Estaba acostado en la calle, pegado a la acera un gato blanco y negro, pequeño, de unos 2 ó 3 meses de edad, con las paticas estiradas, empapado de agua completamente, muerto. Creo que aún no comenzaba a descomponerse, al menos no olía a nada. No sé si fue un auto que lo arrolló, no parecía haber derramado nada interno, pero igual esas cosas pueden suceder de esa manera. Estaba echado sobre su costado derecho, con la cabeza apuntando en el sentido de los carros, totalmente tranquilo, casi como si estuviera durmiendo. Quiero decir que de no ser porque estaba todo mojado – de seguro cerca, más arriba, una tubería de agua rota derramaba agua y sobre el camino del agua descendiente, pegado a la acera, estaba atravesado el cuerpecito del gato. Lo vi por error, por alguna azarosa razón miré justo donde estaba él ahí acostado tranquilo, con esa calma perenne que da la muerte, que también grita encuentro, que grita hogar.

Esa imagen la tuve en mi mente casi todo el día. De regreso (del intento) de pagar el teléfono tuve que pasar de nuevo por donde estaba el gatito. Esta vez evité mirarlo y además, en el trayecto de vuelta a casa, decidí que todo esto sería una buena idea para escribir un post al respecto, así que lo hice.


1 comment:

Alexandra said...

....My name is Ozymandias, king of kings:
Look on my words, ye Mighty, and despair!
Nothing beside remains. Round the decay of the colossal wreck, boundless and bare the lone and level sands stretch far away.

Percy Bysshe Shelley


:)